Monday, 26 December 2016

Vai embora

Mudando los pocos petates que tenia en el sitio del cuál nunca los mude, me topé con dos escritos a agregar a este nuevo lugar, como para ir acomodando las cosas, cuando uno saca de las cajas los adornos y la ropa para arreglar. Este fue mi primer post hace unos cuatro años atrás.

De como comienza a leer un futuro ratón de bilbioteca
Con el firme objetivo de reflotar mi educación literaria es que me dispongo a la tarea, de...de..?"mi" educación literaria es algo vago, que ha quedado varada en el limbo atemporal, esos pequeños espacios desteñidos que dejo mi carrera universitaria disponible.Mi educación comenzó durante largas madrugadas frías en mi niñez, cuando claramente beneficiada por la existencia de un par de abuelos que se dormían tempranisimo, me cruzaba a la dimensión paralela que generaban Perrault y los hermanos Grimm. Los libros eran en su gran mayoría heredados, pocas veces en mi vida tuve libros nuevos, hasta que decidí comenzar a invertir de un modo consciente parte de mi presupuesto en ellos.Hermosos volúmenes de color sepia se amontonaban de un modo caótico en mi mesa de luz algunos sin tapa, otros casi nuevos que no se convertían en mis preferidos hasta que no estaban correctamente releídos  manchados y ajados. Desarrolle una obsesión horrible: buscaba el nombre de la editorial, la dirección y el año de impresión  el famoso "se termino de imprimir en los talleres gráficos de.." me podía decir algo mas, algo acerca de quien había puesto las manos en mi volumen, hacia cuanto, en que país.. huelga decir que mi disposición solitaria en esos días llamaba la atención de mi familia, pues en el mundo difícilmente pueda encontrarse nada mas gregario que un par de abuelos italianos. Durante la adolescencia decidí que la biblioteca hogareña carecía de los volúmenes necesarios para educar adecuadamente a  cualquier gusano literario y me encamine a la biblioteca publica. Durante las vacaciones de casi cinco años seguidos me dedique a sacar de quicio a la bibliotecaria con mis pedidos de Milton; Dante y Goethe,  hasta que una tarde y del modo mas afable abrió la pequeña puerta baja que separaba el Olimpo literario del resto de los mortales y dijo:-"¿porque no buscas lo que necesitas querida, después solo me avisas"-. Y eso fue todo. Todo lo que necesite para romper las reglas de la cantidad permitida de libros a retirar en mi tarjeta, todo lo que me separaba de Durrel, Cortazar, Sthendal, y noches interminables sin dormir, pues me dedique a la tarea con mas energía que discreción, y mis largas lecturas se cobraban caro los lunes en la primer hora de matemáticas. Los años de ingreso y permanencia en la universidad acotaron mis expediciones literarias, cambie a Steinbeck por  Whitten, Carey y Morrison trepando la colina de las distintas ramas de la Química (y a veces rodando cuesta abajo estrepitosamente por ella). Hace unos meses releí la correspondencia que mantuve durante un par de años con un queridísimo amigo que huyo a otra ciudad para ganar su diploma universitario. El caleidoscopio de palabras encerradas bajo la lupa de esas cartas y el recuerdo de mis madrugadas leyendo escondida debajo de las sabanas a los ocho años me condujeron a querer "reflotar" mi educación literaria, espero que, si estuvo hundida, no decida quedarse con sirenas, tritones y un mar verde esmeralda, pues aquí arriba donde lamentablemente hay oxigeno,bancos, autos, números de lotes y fechas de vencimiento, a mí me hace mucha falta.